Duro aprendizaje


No me gusta escribir.

Tremenda declaración que me libera de escribir a diario en esta web.

Bueno…un poco sí me gusta, pero no lo puedo hacer a pedido y de forma metódica.

Es por eso que prefiero hablar a escribir.

Las veces que trabajé en medios escritos y tenía la obligación de cumplir, era una tortura.

Aún en La Cosa…que era en parte mía, me molestaba escribir.

Hace unos años me llamaron de una importantísima editorial para hacer esos libros tipo “50 películas que ver antes de morir” y dije que no…y la guita del anticipo era buena….pero no pude sentarme a escribir.

El formato podcast me sienta maravillosamente porque es lo que siento que mejor hago. Que la historia me juzgue por mis palabras grabadas y no por las escritas.

Toda esa dificultad comenzó en una época muy lejana, en la cual hice un taller literario. Varios años.

Los peligros de esos aprendizajes son muchos, pero el más nocivo es quién da el curso. Lo ideal es que te toque una persona generosa. Si, por el contrario, tenés la desgracia (como me pasó a mi) de caer en manos de un tipo muy exigente e inseguro, te puede cagar la vida.

Lo que me ocurrió fue que no pude encontrar una voz propia…nunca…si no escribía como Poe o Dickens, todo lo mío era una mierda.

Durante un tiempo caí en esa psicopatía. Sentía que no servía, que cada párrafo que producía era basura y que mi esfuerzo por mejorar mi escritura era al pedo. Mientras, veía como se iban mis ahorros en ese taller de la angustia.

No recuerdo bien cómo fue que me iluminé y tuve los huevos para romper ese vínculo siniestro con mi “profe”.


Y de allí en más, sentarme a escribir tiene una carga terrible. A ver si se dan cuenta que no escribo como Borges o Cortázar…


Lo bueno de esos aprendizajes dolorosos es que siempre se saca algo positivo.

Lo de la generosidad para mi es primordial. Cuando doy un curso no me quedo con nada…y el respeto…la mirada del otro es valiosísima para mí y como tal la reconozco.

Yo no pretendo que todos vean el cine como lo veo yo, o que tomen mis podcasts como palabra santa, lo que espero es que lo que digo, y a veces escribo, le sirva a alguien.

Si una sola persona me dice que descubrió una serie o película gracias a mis sugerencias, listo, con eso ya me doy por satisfecho.

GH

Guillermo Hernández

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