Gracias por venir.



Existe una comunidad que apoya mi trabajo.

Son, en su gran mayoría, desconocidos para mí, quienes, por motivos varios, reconocen mi labor profesional y consideran que eso tiene un valor.

Hasta acá, todo dentro de una normalidad acorde a los tiempos que corren.

Yo no inventé nada en referencia a esta modalidad. Al contrario, me interioricé sobre su funcionamiento charlando con algunos amigos muy queridos que ya venían trabajando de manera autogestiva.

Pensé variaciones que consideré apropiadas y… a rodar con este proyecto.

Decidí que, además de aceptar de buen gusto ese reconocimiento hacia mi podcast Era Chino, debía sumar contenidos especiales que potenciaran el vínculo comunitario y de alguna forma, devolver con creces lo que estaba recibiendo.

La idea primera y fundacional fue la de elaborar podcasts especiales y exclusivos para quienes son parte de “el club”, llamados Era Chino Plus.

Luego llegaron los sorteos de comics u objetos preciados y por último, hice mi primera experiencia de lives vía zoom para charlar y vernos las caras.

Fue magnífico descubrir de dónde venía esa confianza y afecto. Me sorprendió que varios me conocieran de Era Chino o La Cosa y no de los 25 años de radio. Y me quedé, más allá de los inevitables problemas de conectividad, con la sensación de amistad, de respeto y cariño.

Volveré a realizar esas reuniones virtuales porque descubrí que existe una combinación tan exitosa como el pan con manteca, salame y queso, y es la avidez por saber y mis enormes ganas de contar.


También esta semana recibí dos mails que me llenaron el alma.

Ambos tenían algo en común y era su deseo de contarme que durante la pandemia, habían padecido enfermedades que merecían una especial atención y extremos cuidados y, dentro de ese sufrimiento atemorizante, habían encontrado consuelo en las escuchas de Era Chino.

Dos mails que me hicieron sentir que todo lo que hago con gran esfuerzo impacta en otros como algo placentero, que acompaña y seguramente también divierte.


Estoy profundamente agradecido por esos contactos.

Cada vez que se me cruce el humo negro de Lost en la cabecita voy a recordar esas palabras, el afecto y confianza de quienes apoyan mis labores y meterle para adelante nomás.

Este es un viaje en una máquina del tiempo, adelante esta el futuro…incierto…por detrás el pasado inamovible, lo que no se puede cambiar, y lo único que tenemos es el hoy…nuestro presente…que si somos bien conscientes de él, deberíamos sentir la obligación de vivir con absoluta intensidad y agradecimiento.*


G

*La frase tiene cierto anclaje en palabras de Kevin Costner en la película

Un Mundo Perfecto de Clint Eastwood. Lo digo yo antes que me salten al

cuello.

Guillermo Hernández

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