Pisa fuerte.



Creo que la última crítica de una película que escribí fue para una revista, de la cual no recuerdo el nombre, de Editorial Perfil.

Yo escribía como el culo, pero estaba on fire en Cuál es? y me llamaban de todos lados.

Odiaba esos textos, sobre todo porque debían pasar un filtro de mi editor, quien me aplicaba un puto manual de estilo que convertía mis líneas sangrantes en una sucesión de palabras correctitas.

Muchas veces no reconocía mi escritura cuando leía la revista. Así de criminal era la corrección.

Pero eso es el pasado. Aquí estoy. A punto de vomitar mi parecer sobre el film de Godzilla vs Kong.

Para mí, Gojira (lo llamo por su nombre real de forrito que soy) es el puto amo de los monstruos. No existe en la historia del cine otro con la carga mística que posee el dinosaurio mutante.

Este amor, que viene de lejos y perdura en el tiempo, no merece ser mancillado…o mejor dicho: ¡ojo con lo que hacen con este bicho!

No me toquen a Godzi.

Como todo fan, sigo las aventuras del bicho gigante desde siempre. Vi todas las de Toho y sigo el sinuoso derrotero al que ha sido sometido Godzilla desde que permitieron que cayera en manos de estudios norteamericanos.

Ni me voy a referir a Roland Emerich y su versión del bicho porque voy a destilar odio y no quiero (le hizo poner huevos… HDMP…ufff dije no al odio…).

Pasemos al cierto lugar de dignidad que le trajo el vínculo con Warner y Legendary Pictures.

Este supuesto MonsterVerse (universo cinematográfico sobre monstruos) que han inventado con películas como la Godzilla del año 2014, la de Kong del 2017, la del 2019 llamada Godzilla: King of Monsters y la que genera estas palabras: Godzilla vs Kong, algo de brillo le devolvieron a esta breve saga.

Vamos al film.

Algo le pasa a Goji que anda como loco y ataca unas instalaciones sospechadas de hacer algo raro. Rompe todo, como amamos que lo haga.

Por otro lado, los que tienen a Kong escondido en un domo gigante para que nuestro Rey no lo haga polvo (porque todas sabemos que dos machos alfa en el planeta no puede haber) deciden trasladar al mono terrible a una supuesta entrada a la tierra hueca.


Ojo, que si lo sacas, se puede pudrir todo.

Tranquis, no voy a tirar spoilers. Ese es el punto de partida de esta historia.

La película tiene dos historias.

Una genial, que refiere al encuentro entre Godzilla y Kong y otra execrable, que está muy forzada para darle un rol a Milli Bobby Brown para que justifique su sueldo.

Ese despedazamiento que sufre la historia juega en contra.

Me resultó muy difícil contener mi fastidio por toda esa trama tirada de los pelos y hasta estúpida que tiene como protagonista a la sobrevalorada Milli. Es muy difícil de digerir, le quita fuerza a lo importante y es una sucesión de situaciones, una más imbécil que la otra.

Necesito que venga Zack Snider y haga su versión.

Algún día, si se deciden, y cancelan a los personajes que rodean a La protagonista de Stranger Things, y dejan que la historia no tenga esos baches ridículos pseudodivertidos, seguramente veremos un peliculón que le haga los honores a quién, como dije más arriba, es el mejor monstruo creado para cine.

Síntesis: es chota? No, aún con toda esa trama pedorra infantil, si uno aguanta por momentos las ganas de irse a la mierda del cine, detrás, hay una buena historia de monstruos…con una sorpresita muy genial para fanáticos.


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